Un sueño

Esta mañana, al despertar, recordé el sueño que estaba teniendo un momento antes, cuando aún no estaba despierto, cuando estaba dormido, soñando el sueño que recordaría sólo un momento después, cuando despertara. Esta mañana, al despertar, el sueño, por así decirlo, había acabado, acabado de un modo clásico o, si no clásico, de un modo convencional, es decir, el desenlace prometido o, si no prometido, el desenlace “anunciado”, no anunciado como previsible, anunciado simplemente como “algo que debía suceder”, no un “algo” concreto, de hecho, el “algo” más inconcreto posible es lo que se anunciaba que iba a suceder, y eso que iba a suceder tan anunciado durante el sueño, ese desenlace del sueño, que realmente no fue el desenlace sino, más bien, el final del sueño o, mejor, si no fue el final, sí fue “un final”, aunque no puede decirse que pudiera ser otro el final, es decir, otro que no fuera ese, pero tampoco creo que pueda decirse “el final del sueño”, aunque realmente fue el final del sueño, entre otras cosas, porque me desperté, pero no, no quiero crear confusión, no fue el final del sueño, no fue un final porque me despertara, realmente fue un final porque el sueño anunciaba que debia haber un final, un final hacia el que el sueño se dirigía inevitablemente sobre su transcurso, no un final previsible, como decía, no un final anunciado, como decía, en cuando a desenlace “esperable”, previsible, sino como algo que “debía” suceder, un algo, repito, inconcreto, el algo más inconcreto posible, repito, hacia ahí se dirigía el sueño, no un ahí como lugar, aun siendo un lugar concreto, una cocina o, si no una cocina, sí una especie de cocina, un lugar con los utensilios de una cocina, con las herramientas propias de una cocina, aunque la morfología del lugar no fuera una cocina, el espacio, un espacio inconcreto, no fuera el espacio “propio” de una cocina, pero cualquiera que entrara en ese espacio tan inconcreto ante la pregunta ¿dónde te encuentras? respondería en una cocina, no puede decirse que fuera una respuesta inmediata, más bien sería una respuesta meditada, una respuesta que comenzaría en el 100% de los casos con un silencio estimable, un silencio de varios segundos, incluso, en algunos casos, un silencio de varios minutos, pero después de la reflexión cualquiera que entrara en ese espacio inconcreto respondería, ante la pregunta ¿donde te encuentras?, respondería, digo, en una cocina, en una cocina, respondería en el 100% de los casos, y si le preguntaras luego a esa persona ¿por qué “sabes” que estás en una cocina?, respondería, esta vez sin dudar, por los utensilios, aunque realmente no había utensilios, no había utensilios a la vista, había muebles, armarios con puertas ciegas y puertas transparentes, había cajones y había cajas y en cada uno de esos compartimentos era “previsible” que se guardaran los utensilios propios de una cocina, porque la disposición de todos esos muebles no podía permitir más que guardar utensilios de cocina, y era por esto la seguridad de la gente que respondía, tras mucho pensar ante la pregunta ¿dónde te encuentras?, en una cocina.

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4 comentarios to “Un sueño”

  1. gabriel Says:

    le has declarado la guerra al lenguaje o es la incapacidad que tenemos de ser precisos lo que te molesta? es raro, pero he visto paralelismos entre los dos posts, una relación semiótica. ha sido adrede?

    mucho ánimo con tu nuevo blog.

    un abrazo

    • Diseño de mierda Says:

      como no te expliques mejor… pero casi seguro que no ha sido adrede.
      Intentaré que los propósitos estén lo más alejado posibles de este blog, salvo por el propio propósito de hacerlo, no sé si me explico, y no sé si con esta frase traiciono el espíritu de la misma frase (y del propósito del blog y del blog en sí (si es que éste tuviera espíritu (que ya se verá))).

  2. gabriel Says:

    pues que la precisión lingüística es como un juego de lentes que sólo hace foco en una posición concreta para un objeto que se encuentra a una distancia determinada de la óptica. pero eso no quiere decir que en otras posiciones no ofrezca resultados tan o más interesantes. es una cuestión de cultura, de estética de la belleza, de cánon si quieres. de hecho, después de leer el post, me alejé de la pantalla para comprobar si el dibujo que formaban las letras me gustaba más que el texto mismo. no sé, igual es una tontería que no consigo explicar pero yo le veo sentido. será el montaje de atracciones soviético, mi manera de juntar los dos posts. da igual…

  3. Diseño de mierda Says:

    interesante

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