Sol i lluna

El Sol i lluna es un bar-cafetería-coctelería-vinoteca-galería-restaurante que hay en Valencia.

Durante unos meses solía ir allí con Gabriel a tomar el café de después de comer. A veces también venían Bea y Pilar, cuando no tenían nada que hacer. Nos sentábamos, siempre que estaba libre, en la misma mesa. A ratos fui calcando en servilletas cuadradas (como la de aquí arriba) el dibujo del tablero de la mesa hasta tener una copia exacta en no sé si 30 ó 40 servilletas. El aburrimiento: unos leen el Marca, otros calcamos metódicamente lo que tenemos delante.

Una noche, en una discoteca, nos encontramos al camarero argentino que nos servía habitualmente el café de la tarde en el Sol i lluna. Le invitamos a una copa y estuvimos charlando un rato con él; en algún momento nos juntamos con sus amigos y nos presentó, entre otros, a un tipo alto y muy raro con unas gafas de pasta sin cristales, peinado con tupé y vestido, sin venir a cuento, con un mono de esquiador (o algo así, era una prenda única de goretex o un tejido altamente tecnológico similar) gris y naranja. Se parecía enormemente al Dr. Spengler en acto de servicio (ya sabéis, el personaje interpretado por Harold Ramis en Los Cazafantasmas). Nuestro nuevo amigo el camarero argentino me dijo que era el artista que había diseñado y dibujado las mesas del Sol i lluna y se alejó dejándome solo con Dr Spengler. Hablamos durante unos minutos en los que me estuvo describiendo sus proyectos artísticos y todos los problemas con los que se estaba encontrando para su ejecución tal y como los veía en su mente. Con el ruido de la música yo no escuchaba con claridad lo que me decía, pero recuerdo que hablaba emocionado de una serie de intervenciones urbanas salvajemente violentas (aunque no estoy seguro que de esto de la violencia él fuera consciente) que, en mi opinión, rozaban, si no abrazaban, la ilegalidad. Tras un silencio incómodo yo le dije que me gustaban mucho sus diseños de las mesas del Sol i lluna y que, durante las últimas semanas, había estado calcando en servilletas el dibujo de una de estas mesas que me gustaba especialmente y sobre la que me tomaba un café cada tarde siempre que me era posible. Al oír esto, la cara del Dr. Spengler cambió de la neutralidad a la ira, y sin dejar de mirarme a los ojos se alejó de mi lado sin emitir ningún sonido.

Me quedé solo entre la gente en medio de la discoteca pensando en lo estúpido de la situación y en todas esas personas raras que por la noche nos cuentan cosas raras que nunca entendemos del todo, y también pensé que ya estaba bien, que no había ninguna necesidad de aquello y que, en cuanto calcara la cuarta esquina de la mesa del Sol i lluna en lo que sería la última servilleta, daría un cambio definitivo a mi vida.

Y en esas estamos.

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2 comentarios to “Sol i lluna”

  1. Oveja Says:

    1º Ahí no sólo ibas a tomar el café, el super os quedaba un poco apartado y las tapas del S&LL eran de alta calidad, perfectas un exquisito personaje como tú.

    2º Con entradas como ésta haces más desconcertante el título de tu blog, se trata de un relato magnífico. Te felicito!

  2. gabriel Says:

    como tantas otras veces en este blog, me siento como un fuera de campo muy cercano al cuadro. éramos como michi panero en el desencanto: jóvenes afligidos que aseguraban soñar con una vida radicalmente diferente, aunque en el fondo tenían la certeza de que eso no iba a llegar. y tal vez, era lo que deseaban.

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