Archive for the ‘diseño vital’ Category

Nieve

4 diciembre 2012

boladenievepq

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Zapato Río

1 junio 2011

Para finalizar la serie de posts sobre mis queridos zapatos rotos dejo aquí este vídeo que acaba con el tipo de encuadre que más detesto: el plano subjetivo de pies. Para que luego digan que no soy flexible.

27 meses andando y 4 días de rodaje

23 abril 2011

27 meses andando

24 marzo 2011

El cubo de Rubik

18 julio 2010

El fin de la primavera (sobre el optimismo)

7 mayo 2010

En una entrada anterior de este blog titulada La primavera (sobre el post-pesimismo) comentaba que La Naturaleza siempre se abre camino entre la tierra negra y las colillas. Pues parece ser que es más fácil abrirse camino que mantenerse con vida visto lo visto en la única maceta (de las tres que hay en casa) donde lo había conseguido; abrirse camino, mantenerse con vida, hasta ahora. Esto que puede parecer muy triste en realidad no lo es. Que La Naturaleza se abra camino y se mantenga con vida no es necesariamente un acontecimiento a celebrar. Así que, en este caso, podemos estar contentos, creo yo.

La metalista de propósitos

15 abril 2010

La primavera (sobre el post-pesimismo)

14 abril 2010

En casa hay tres macetas con capacidad de albergar vida.

Finalmente, como dirían en Parque Jurásico, La Naturaleza se abre camino.

Tiras de prueba

8 abril 2010

Sol i lluna

8 febrero 2010

El Sol i lluna es un bar-cafetería-coctelería-vinoteca-galería-restaurante que hay en Valencia.

Durante unos meses solía ir allí con Gabriel a tomar el café de después de comer. A veces también venían Bea y Pilar, cuando no tenían nada que hacer. Nos sentábamos, siempre que estaba libre, en la misma mesa. A ratos fui calcando en servilletas cuadradas (como la de aquí arriba) el dibujo del tablero de la mesa hasta tener una copia exacta en no sé si 30 ó 40 servilletas. El aburrimiento: unos leen el Marca, otros calcamos metódicamente lo que tenemos delante.

Una noche, en una discoteca, nos encontramos al camarero argentino que nos servía habitualmente el café de la tarde en el Sol i lluna. Le invitamos a una copa y estuvimos charlando un rato con él; en algún momento nos juntamos con sus amigos y nos presentó, entre otros, a un tipo alto y muy raro con unas gafas de pasta sin cristales, peinado con tupé y vestido, sin venir a cuento, con un mono de esquiador (o algo así, era una prenda única de goretex o un tejido altamente tecnológico similar) gris y naranja. Se parecía enormemente al Dr. Spengler en acto de servicio (ya sabéis, el personaje interpretado por Harold Ramis en Los Cazafantasmas). Nuestro nuevo amigo el camarero argentino me dijo que era el artista que había diseñado y dibujado las mesas del Sol i lluna y se alejó dejándome solo con Dr Spengler. Hablamos durante unos minutos en los que me estuvo describiendo sus proyectos artísticos y todos los problemas con los que se estaba encontrando para su ejecución tal y como los veía en su mente. Con el ruido de la música yo no escuchaba con claridad lo que me decía, pero recuerdo que hablaba emocionado de una serie de intervenciones urbanas salvajemente violentas (aunque no estoy seguro que de esto de la violencia él fuera consciente) que, en mi opinión, rozaban, si no abrazaban, la ilegalidad. Tras un silencio incómodo yo le dije que me gustaban mucho sus diseños de las mesas del Sol i lluna y que, durante las últimas semanas, había estado calcando en servilletas el dibujo de una de estas mesas que me gustaba especialmente y sobre la que me tomaba un café cada tarde siempre que me era posible. Al oír esto, la cara del Dr. Spengler cambió de la neutralidad a la ira, y sin dejar de mirarme a los ojos se alejó de mi lado sin emitir ningún sonido.

Me quedé solo entre la gente en medio de la discoteca pensando en lo estúpido de la situación y en todas esas personas raras que por la noche nos cuentan cosas raras que nunca entendemos del todo, y también pensé que ya estaba bien, que no había ninguna necesidad de aquello y que, en cuanto calcara la cuarta esquina de la mesa del Sol i lluna en lo que sería la última servilleta, daría un cambio definitivo a mi vida.

Y en esas estamos.

Camisetas con mensaje. O la solución a un problema (porque esto es un blog sobre diseño)

28 noviembre 2009

Durante una época de mi vida (digamos, los últimos 10 años) mi familia más cercana (mis hermanos sobre todo) se empeñó en regalarme camisetas con mensaje.

En este momento, sin pensar mucho, recuerdo los siguientes estampados: monkey business, your mother loves you!! (but everyone think that you are a tw**t), extravagancia, la vida dura de la gallina, pause, web under construction, al porquiño polo que vale.

Y ahora me pregunto ¿la imagen que mis hermanos (basada en su opinión si aceptamos que ésta corresponde con el mensaje de sus regalos) han proyectado sobre mí, ha sido la imagen que, vistiendo esas camisetas regaladas, yo he proyectado sobre los demás (sobre aquellos que he conocido más superficialmente, que es la gran mayoría, en casi todos los casos) para que éstos generaran, a su vez, su opinión sobre mí? ¿podría haber hecho algo al respecto? ¿podría haber transformado la literalidad en ironía? o ¿el mensaje escrito (aunque lo esté sobre una camiseta festiva con vivos colores acompañado de simpáticos dibujos) es tan poderoso que, inconscientemente, yo nunca podría (ni sabría) contradecirlo? ¿Es por esto por lo que nunca he hecho (nunca hago) nada?

¿La solución radicará en comprarse camisetas lisas?

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