Posts Tagged ‘una cocina’

Un sueño

22 noviembre 2009

Esta mañana, al despertar, recordé el sueño que estaba teniendo un momento antes, cuando aún no estaba despierto, cuando estaba dormido, soñando el sueño que recordaría sólo un momento después, cuando despertara. Esta mañana, al despertar, el sueño, por así decirlo, había acabado, acabado de un modo clásico o, si no clásico, de un modo convencional, es decir, el desenlace prometido o, si no prometido, el desenlace “anunciado”, no anunciado como previsible, anunciado simplemente como “algo que debía suceder”, no un “algo” concreto, de hecho, el “algo” más inconcreto posible es lo que se anunciaba que iba a suceder, y eso que iba a suceder tan anunciado durante el sueño, ese desenlace del sueño, que realmente no fue el desenlace sino, más bien, el final del sueño o, mejor, si no fue el final, sí fue “un final”, aunque no puede decirse que pudiera ser otro el final, es decir, otro que no fuera ese, pero tampoco creo que pueda decirse “el final del sueño”, aunque realmente fue el final del sueño, entre otras cosas, porque me desperté, pero no, no quiero crear confusión, no fue el final del sueño, no fue un final porque me despertara, realmente fue un final porque el sueño anunciaba que debia haber un final, un final hacia el que el sueño se dirigía inevitablemente sobre su transcurso, no un final previsible, como decía, no un final anunciado, como decía, en cuando a desenlace “esperable”, previsible, sino como algo que “debía” suceder, un algo, repito, inconcreto, el algo más inconcreto posible, repito, hacia ahí se dirigía el sueño, no un ahí como lugar, aun siendo un lugar concreto, una cocina o, si no una cocina, sí una especie de cocina, un lugar con los utensilios de una cocina, con las herramientas propias de una cocina, aunque la morfología del lugar no fuera una cocina, el espacio, un espacio inconcreto, no fuera el espacio “propio” de una cocina, pero cualquiera que entrara en ese espacio tan inconcreto ante la pregunta ¿dónde te encuentras? respondería en una cocina, no puede decirse que fuera una respuesta inmediata, más bien sería una respuesta meditada, una respuesta que comenzaría en el 100% de los casos con un silencio estimable, un silencio de varios segundos, incluso, en algunos casos, un silencio de varios minutos, pero después de la reflexión cualquiera que entrara en ese espacio inconcreto respondería, ante la pregunta ¿donde te encuentras?, respondería, digo, en una cocina, en una cocina, respondería en el 100% de los casos, y si le preguntaras luego a esa persona ¿por qué “sabes” que estás en una cocina?, respondería, esta vez sin dudar, por los utensilios, aunque realmente no había utensilios, no había utensilios a la vista, había muebles, armarios con puertas ciegas y puertas transparentes, había cajones y había cajas y en cada uno de esos compartimentos era “previsible” que se guardaran los utensilios propios de una cocina, porque la disposición de todos esos muebles no podía permitir más que guardar utensilios de cocina, y era por esto la seguridad de la gente que respondía, tras mucho pensar ante la pregunta ¿dónde te encuentras?, en una cocina.